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jueves, 24 de mayo de 2007

13.





El centro del amor




no siempre coincide




con el centro de la vida.




Ambos centros se buscan




entonces como dos animales atribulados.




Pero casi nunca se encuentran,




porque la clave de la coincidencia es otra: nacer juntos.




Nacer juntos, como debieran nacer y morir todos los amantes.


Roberto Juarroz

Mujeres




Me gustan los colores de sus ropas,


su manera de andar,


la crueldad de algunos rostros


de vez en cuando la belleza casi pura de una cara


total y encantadoramente femenina.


Están por encima de nosotros


planean mejor y se organizan mejor.


Mientras los hombres ven televisión


toman cervezas y juegan al béisbol,


ellas, las mujeres, piensan en nosotros,


concentrándose,estudiando, decidiendo,


si aceptarnos,descartarnos, cambiarnos,


matarnos o simplemente abandonarnos.


Al final no importa ya que hicieran lo que hicieran


acabamos locos y solos.




Charles Bukowski

XIII


Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!



Cesar Vallejo.

sábado, 19 de mayo de 2007

El coloso.


Jamás conseguiré recomponerte del todo,
unir, pegar tus pedazos y juntarlos como es debido.
Rebuzno de mula, gruñido de cerdo y carcajadas obscenas
salen de tus enormes labios.
Esto es peor que un corral.
Acaso te consideras un oráculo,
portavoz de los muertos, o de algún que otro dios.
Llevo treinta años trabajando
para extraer el sedimento de tu garganta.
Sigo sin entenderlo.
Escalera arriba con botes de cola y Lysol
trepo como una hormiga en duelo
por encima de los campos de maleza de tu frente
para reparar las inmensas planicies de tu cráneo y limpiar
los blancos, desnudos túmulos de tus ojos.
Un cielo azul como de la Orestíada
Se arquea por encima de nosotros. Oh padre, tan solo como estás
eres hondo y denso en la historia como el foro romano.
Abro mi almuerzo sobre una colina de cipreses negros.
Tus huesos aflautados y tu pelo de acanto desbordan
su antigua anarquía hasta la línea del horizonte.
Haría falta más de un rayo
para crear una ruina así.
De noche me acurruco en la cornucopia
de tu oreja izquierda, al abrigo del viento,
y cuento las estrellas rojas, y las de color ciruela.
El sol sale bajo la columna de tu lengua.
Mis horas abrazan la sombra.
Ya no atiendo al encallar de las quillas
en las piedras desnudas del embarcadero.


Silvia Plath.

The machine which make's orgasms


My eugenist and brutal father
My dreamed first abortionist
It was a windfall of words that broke me
from the fists to the hands
They were dead (the aborted ones)
My serious concussions
The cornea of their blue skulls.
My father, my eugenic root
Wanted me to become the most perfect beast in the world
To me, crazy blood of all the atavistic sculptors
Knot of existences that are carriers of no things,
Like my first love
(beneath the light I burned the doors),
Against one wall I ask him to gasp the holes of poetry,
I was now growing up to the slow pleasure of the needle and the wound
And I no longer love all your medically approved suicides
How old I am?
I forget when I lived in the cells of my life
I was the one infected/slowly and hideously/
Looking for the way of unknotting my heart
I had in me a voice that seems to sing
when in reality
just goes every once in a while to the psychiatrist
to cure the heart-like feature
of her famished lips.
That is the silence of the great
accomplishments
the genital tears in the mind.
I own the machine which makes orgasms
As always returning to me
Cured until hell,
Crude until hell.
From the feet to the vulva, graves would still be needed
To suckle all the children that I no longer seek.


Marina Victoria Dentice, Los años Vendados.

http://estatuitas-de-valium.blogspot.com

Esclerótica

El invierno nos trajo al infierno.
Escribir. Pero si estas deslenguada
/Imposible/
Soy yo en este cuarto de huesos
Es Satán moviendo a mi padre en su paladar.